En el corazón de la montaña mendocina.
Cuesta mucho ser breve cuando vamos a contarte una historia que tiene más de 465 años...
Es apasionante pensar en cómo el amor por el vino y la pasión por la tierra y el trabajo pueden traspasar fronteras y muchas muchas generaciones.
La familia Raventós Codorniú es una de las más emblemáticas en el mundo de la viticultura, empezando por España donde comenzó todo. A través de los años y del éxito alcanzado con cada una de sus bodegas por el viejo continente, buscan expandirse hacia el nuevo mundo y aterrizan en Napa Valley en 1991 y en Mendoza en 1999.
Eligieron Luján de Cuyo, que como ya te hemos mencionado en varios posts está considerado como uno de los mejores suelos a nivel internacional.
Intentando no invadir el paisaje y ser parte de las montañas y el ambiente natural construyen una bodega, una de las más hermosas de Mendoza. Priorizaron que esta estuviese a tono con el ecosistema y su diseño hace alusión a los centros ceremoniales prehispánicos. Su sistema constructivo hace referencia a la pirca, el apilamiento de piedras utilizado por los HUARPES, pueblo originario de la zona. En todos los vinos de Séptima vemos reflejados la fuerza de la montaña y su influencia.
Tenés que acercarte por la Ruta 7, camino a Chile y disfrutar de esta obra de arte, ya que no nos alcanzan las palabras para describirte su vista maravillosa, ni que hablar de sus vinos.
En Bodega Séptima podes vivir varias experiencias, una simple visita guiada seguida de una degustación, un atardecer en sus terrazas y también una visita a los viñedos.
Una de sus líneas es OBRA, con varietales Malbec, Cabernet Sauvingnon, Cabernet Franc, Chardonnay y más.
Te aconsejamos para comenzar con el otoño, un poderoso Cabernet Franc. de los suelos de más de 1100 msnm


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